miércoles, 27 de abril de 2011

¿Se puede motivar a alguien?

Imaginad que alguien se acerca a una chica en una discoteca. Le pide para bailar y le da calabazas. Regresa donde sus amigos y cuando le preguntan qué tal, les contesta: Nada, me ha dicho que no. ¡Es que no estaba motivada!  Imagino la cara que se les pondrá a sus amigos al oír esto porque seguramente eso de que alguien ante un “no” de este tipo razone que se deba a una falta de motivación… pues… como que no.  Será debido a miles de cosas: que no le gusta, que le gusta pero que se hace valer, que está acompañada, que no le ha “entrado” bien, lo que sea, pero ¿qué no esté motivada?... no tiene nada que ver. Quizás sea una simple excusa para disimular la falta de habilidades para manejar la situación…
La motivación es un proceso interno. Dada una necesidad, una carencia o un objetivo nos vemos impulsados a hacer una acción para satisfacer ese déficit. En términos muy sencillos si quiero hacer un artículo interesante  hago las acciones pertinentes para alcanzar ese objetivo: por lo tanto ¡estoy motivado! Si esto es así, la motivación no existe ya que es auto-motivación. Nadie me puede motivar, sólo yo. Si alguien me dice: haz un artículo interesante y yo no le veo ni el valor ni la utilidad, por más que me digan lo bueno que puede ser para mí, por más entusiastas que parezcan ¿voy a estar motivado? No. Quizás si me amenazan con algo si no escribo el artículo, el evitar dicha sanción sí me haga mover pero de nuevo soy yo el que decide “moverse”. Soy yo el que decide que no quiere recibir la sanción y por eso soy yo el que se mueve.
Entonces, ¿no es posible motivar a alguien?  Sí, claro. El truco está en saber y descubrir qué necesidades u objetivos tienen las personas y una vez conocidos indicarles que si hacen tal o cual acción (la que nos interesa que hagan) entonces alcanzan su objetivo. Si esto les convence, puede que lo hagan y entonces diremos que están motivados, pero ¿realmente nosotros les hemos motivado? En absoluto. Nosotros hemos efectuado un diseño de persuasión. Hemos tratado de persuadirles que haciendo tal o cual acción alcanzarían el resultado deseado. Y ellos, han decidido que esa conducta era valiosa para ellos, así que la han hecho. La motivación es auto-motivación.
Y ahora liguemos esto con el ejemplo del ligue. Si ella dice que no igual la persona que se ha aproximado a ella tendrá que hacer algo diferente: hacerle una broma, entrarle de otra manera, tratar de darle la vuelta…  Ella no es culpable de su no.
En cambio si yo soy mando y le doy una orden a alguien u observo que alguien no se comporta de la manera que yo quiero, entonces es que ¡está desmotivado! ¡La culpa es suya! !Eso ni es cierto ni es operativo! No es que no vea las cosas como uno, no es que tenga otras cosas que le motiven más, no es que hayan factores que le obstaculizan su motivación… ¡no! Está desmotivado. El que no entiendas sus objetivos no lo convierte en un desmotivado. Y si esta desmotivado, y es su culpa, habrá que esperar a que se desculpabilice y haga algo. Espérate sentado.


Un buen mando trataría de comprender por qué no hace algo: ¿no sabe hacerlo? Si sabe, entonces ¿por qué se lo impide? ¿Qué gana no haciéndolo? ¿Qué pierde si lo hace? ¿Quizás no ha dado las instrucciones bien? ¿Hay algún factor que explique eso? ¿Qué podría hacer para darle la vuelta a la situación? Todo esto es más complejo pero es más efectivo. En este caso el mando coge la responsabilidad sobre la situación. Al fin y al cabo es él quien quiere algo de su colaborador.
-          ¡Vale pues motívalo!
-          ¡Ya lo hago! Le digo…
-          No le comentes lo que a ti te motiva sino lo que a él le motiva
-          ¿Entonces?
Entonces, averigua  sus objetivos, sus limitaciones, sus expectativas y enseña que si hace tal o cual comportamiento le permitirá alcanzar lo que quiere o evitar lo que no desea y entonces, se moverá. Eso sí es operativo. No se puede motivar porque la motivación es de cada uno pero sí se puede persuadir a que haciendo el comportamiento deseado se obtenga o se evite lo que se quiere.  Un mando no motiva, persuade. ¿Sabemos persuadir eficazmente?
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3 comentarios:

  1. Me parecen super interesantes todas las entradas que has ido haciendo en el este Blog Eduardo!! Además me parece que utilizas un lenguaje muy cercano y sencillo. Felicidades!!!

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  2. ORIOL RUIZ LARA

    Pero Eduardo si queremos persuadir,para motivar, estaremos influyendo en sus motivaciones ya que estaremos ''levandolo a donde nosotros queremos'' por lo tanto no es una motivacion propia sino nuestra no?

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  3. De nuevo, recuerdo que nos explicaste en clase que si queremos obtener una respuesta tenemos que "hacer algo". El quedarnos expectantes esperado "la motivación del otro" no sirve de nada... pero claro si vas probando estrategias al final se te ve "el plumero"... ja,ja!! Aunque a veces puede resultar "gracioso" - el que se vea "el plumero"- y llegar a la motivación de esa persona... en fin: los caminos del Señor y bla,bla que diriamos... Un abrazo. Mercè H.

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